Ser Pensantes

 

Cada día con mayor frecuencia escritores de reconocido prestigio nos advierten acerca del peligro que representa para nuestros niños y jóvenes el uso excesivo de los dispositivos electrónicos en contraste con la disminución de lectura en libros, revistas y periódicos.

Recientemente Juan Villoro escribió lo siguiente:

“Hace unos días los resultados de la prueba PISA escandalizaron a los 91 países donde se llevó a cabo. Los resultados de la educación mundial son escalofriantes. No solo ha bajado la cuota de conocimientos reales sino la capacidad de adquisición: los jóvenes carecen de una adecuada comprensión lectora”. (La prueba PISA se practica cada 3 años a alumnos de 15 años de edad y México fue uno de los participantes en la última aplicación de 2025).

Villoro sostiene que las búsquedas que realizamos en nuestros teléfonos celulares nos resultan placenteras porque nos ofrecen respuestas inmediatas que coinciden con nuestros intereses, pero que de manera paulatina los algoritmos que utilizamos nos conducen al consumismo, nos convierten en clientes.

Nos propone que si queremos evitar el progresivo descenso del cociente intelectual debemos regresar a nuestros hábitos de visitar bibliotecas y librerías con la finalidad de incrementar la lectura porque afirma lo siguiente:

“La lectura es una dinámica interactiva que completa el sentido del texto; quien lee recibe el estímulo de una mente ajena para (luego) pensar por cuenta propia”.

“Por añadidura, las librerías y las bibliotecas ofrecen horizontes desconocidos y fomentan una de las peculiares ramas del placer, la de inaugurar emociones: ante una página decisiva, disfrutar de algo que no sabías que te podría gustar”.

En otro artículo de actualidad, el escritor Jorge Suárez Velez nos comparte su preocupación con la siguiente frase:

“Como humanidad nuestro mayor riesgo no es convivir con máquinas cada vez más inteligentes, sino en convertirnos en seres que cada vez piensan menos. Defendamos el conocimiento leyendo más libros y estudiando humanidades. Aprendamos a escuchar a quien piensa distinto. Si renunciamos a la curiosidad, al pensamiento crítico y a la conversación, la amenaza de la IA será lo de menos. Nos habremos derrotado solos”.

Estamos ya en fechas prenavideñas. Quiero aprovechar la oportunidad para invitar a todos ustedes a considerar la opción de regalar un libro a sus amigos o a sus seres queridos. Desde luego es importante tener en cuenta los gustos o las aficiones de aquellos a quienes vamos a obsequiar material de lectura, pero no hay que olvidar que la lectura de un libro puede, en ocasiones, ser de trascendencia para toda la vida.

 
 

¡Feliz Navidad!

María del Carmen Salazar Hernández

 
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